La Necesidad es Emergente
30% del territorio de Ucrania (unos 174,000 km²) está contaminado con minas terrestres. Esto representa una área más grande que muchos países europeos enteros, como Grecia o Inglaterra.
Las regiones más afectadas incluyen el este (Donetsk y Luhansk), el sur (Jersón,
Zaporiyia, Mykolaiv) y partes del norte y noreste, donde se han producido los combates más intensos. Las minas no solo afectan las zonas de conflicto, sino también áreas agrícolas, boscosas y residenciales, obstaculizando la producción agrícola y complicando la ayuda humanitaria.
Desde el inicio de la guerra por parte de Rusia en 2014, y especialmente tras la invasión a gran escala en 2022, el número de accidentes ha aumentado considerablemente. Las minas han
causado miles de víctimas civiles,
especialmente en territorios recuperados.
Se estima que menos del 3% del terreno
contaminado ha sido limpiado hasta finales de 2023, y se anticipa que la limpieza total podría tardar décadas, dada la magnitud del problema y los recursos limitados.
El impacto económico también es devastador.
Más de 5 millones de hectáreas de tierras
agrícolas están inutilizadas, lo que ha generado pérdidas en la producción agrícola por un valor de 4.3 mil millones de dólares desde 2014.
Además, las minas en el Mar Negro bloquean rutas comerciales cruciales.
El desminado ha convertido en una prioridad humanitaria para
Ucrania, ya que es esencial para la recuperación económica y social del
país, permitiendo que las personas regresen a sus hogares de manera
segura y reactivando actividades agrícolas vitales